Sanidad Pública y/o Sanidad Privada
Categoría Sala de Disección

Más del 90% de la población utiliza el sistema público para sus necesidades médicas. Este sistema permite a los españoles elegir su médico de cabecera, a través del cual obtienen acceso al resto del sistema.
La mayoría de los pacientes consiguen una cita con su médico en un día o dos desde la solicitud. No suele suponer ningún gasto extra a los pacientes ya que la comunidad autónoma corre con los gastos.
Para consultar a un especialista, los pacientes han de ser remitidos por el médico de cabecera, excepto en caso de urgencia. Desgraciadamente, como en la mayoría de los países europeos, las listas de espera para visitar a los especialistas o para intervenciones no urgentes suelen ser largas. Por último, el sistema sanitario público español sólo cubre la atención sanitaria (con algunas excepciones). Los tratamientos dentales y los problemas ópticos no estan contemplados dentro de la financiación pública salvo la salud bucodental en pacientes menores de 15 años que contempla fundamentalmente medidas preventivas.
Entre los inconvenientes de la sanidad pública se encuentran la deficiente gestión de la misma, la división existente entre las "sanidades autonómicas" no bien solucionada con una esperada coordinación del Ministerio de Sanidad que no llega y la escasa motivación de los "maltratados" profesionales sanitarios por parte de los órganos gestores.
En los últimos años la sanidad privada ha ganado en importancia. Se estima que un 15% de la población posee seguros médicos privados, incluidos la mayoría de los funcionarios públicos, a los que se les da la opción de elegir entre el sistema público y el privado asimilado al primero mediante conciertos entre las mutualidades de funcionarios y las Entidas médicas.
Representantes culaificados de la Sanidad Privada afirman que los ciudadanos que usan los servicios de la sanidad privada, tanto en hospitales y clínicas a través de los seguros privados de salud, generan un ahorro al Estado de al menos 4.000 millones de euros anuales. Si bien esto puede representar parte de la realidad, me parece exagerado y no es menos cierto que la utilización de medios privados se suman a la utilización de medios públicos, sobretodo cuando se trata de seguir tratamientos de patologías con cierta relevancia por lo que se duplican pruebas médicas sin ningún fundamento.
En los últimos años la sanidad privada ha ganado en importancia (recientemente se ha hecho pública la cuenta de resultados de ASISA en la que, por primera vez, han superado los 1000 millones de euros de facturación), pero desgraciadamente, se tienen poco en cuenta, a la hora de contratar, las cláusulas restrictivas de las pólizas en las que se retrasa el tiempo para ser efectiva, la exención del tratamiento de determinada patología o la obligación de solicitar autorizaciones previas antes de realizar una determinada prueba complementaria dilatando de forma innecesaria y de forma artificial los diagnósticos y los tratamientos. En esto, la mayoría de las compañías privadas utilizan técnicas comerciales con la finalidad de captar el mayor número de "clientes" sin una información adecuada.
Pero tambien debemos hacer mención a un sistema mixto en el que la titularidad de las instalaciones es pública pero la gestión es privada o también que ambas son privadas pero se atiende a una población determinada por cuenta del sistema público. Por todos es conocido este sistema que da lugar a casos tan nefastos como el de algunos hospitales autonómicos en los que se paga por reclinar una butaca para el acompañante del enfermo a razón de 5 €/día. o la pretendida solicitud de algunos gestores públicos de cobrar la comida o la lenceria que utiliza el enfermo durante su estancia hospitalaria.
Actualmente no tiene ningún sentido que sanidad pública y privada compitan. La relación entre ambas debería ser de colaboración, una colaboración que complemente, evitando duplicidaes innecesarias y que, en definitiva, puedan aliviar las sufridas cuentas de la sanidad de los españoles.











