Bibliomanía, o el incontrolable impulso de adquirir libros
Categoría Medicina y Salud Pública
Esta condición se caracteriza por el impulso patológico e incontrolable hacía la adquisición, ya sea la compra o el hurto, de libros. Las razones que llevan a padecer esta pasión anómala por la adquisición de libros son varias, unas veces conduce a lucrarse sin más y otras es consecuencia de la obsesión por obtener la propiedad exclusiva de algo considerado de valor y que ocasiona un gran placer simplemente por la manipulación, el olor o tacto que los libros producen.
Cuando este trastorno de la acaparación, mediante el hurto, de joyas bibliográficas, siempre, constituye un problema legal. Hay múltiples ejemplos de ambos casos. Un ejemplo de la acaparación crematística, aunque con caracteristicas propias, lo podemos observar en el caso de la sustracción del Codex Calixtinus hace más de un año y recientemente recuperado por la policia española. Generalmente los que padecen este trastorno cuentan con una personalidad propia, obsesiva y compulsiva, que les lleva a cometer auténticos delitos.
Aunque Manuel Manuel Fernández Castiñeiras, el acusado de sustraer el Códice de la Catedral de Santiago, esta lejos de ser un ejemplo típico de bibliomaniaco, ya que no parece ser una persona conocedora del valor de lo que sustrae, la aparición del códice en un almacen de su propiedad en donde recopilaba trastos viejos parece acercarse más a un enfermo de Síndrome de Diogenes unido a una amistad hacia lo ajeno fuera de lo común "en toda regla" pero sin conocimiento del auténtico valor de lo que acumulaba. Al verdadero "ladrón de libros" rara vez se le atrapa en el momento de cometer el hurto, solo al realizar la venta o cuando, una vez fallecido, sus herederos se encuentran con un tesoro dificilmente de poner en el mercado.
El estudio de las personalidades que la historia ha dado de estos trastornados obsesivo compulsivos nos ofrece ejemplos de casos catalogables de verdaderos bibliomaniacos. Tal es el caso de Stephan Blumberg, un sujeto oscuro y antisocial que no había pasado de secundaria, y que llego a acumular en su casa 20.000 libros y 10.000 manuscritos robados de más de trescientas bibliotecas y museos de EE.UU, con alguna incursión en Canada. Su obsesión no le impedía realizar maniobras como trepar por tubos de ventilación o colarse por los huecos de un ascensor con tal de conseguir lo que quería. Se dice de él que jamás vendió un solo libro, leía constantemente de forma compulsiva. Otro caso de pasión por los libros fue el de Stasnilas Gosse, autor de la desparición de numerosos volúmenes de la biblioteca del monasterio francés de Santa Odilia, en Alsacia. El ladrón se colaba, a pesar de haberse cambiado cerraduras de puertas y ventanas, a través de un pasadizo secreto construido en el medioevo y olvidado hacia siglos. Gosse se justificó, cuando fue descubierto, alegando que robaba los libros porque habían sido abandonados al encontrase cubiertos de polvo y excrementos de paloma. En su casa había reunido 1.500. Fue condenado por el juez que lo juzgo a catalogar todos los libros del monasterio de Santa Odilia.
Ya en nuestro país, pero esta vez condicionado por la avaricia, es significativo el caso de húngaro Zalot Vamos quien robo 67 mapas antiguos que reunió durante una peculiar incursión por España. Finalmente fue detenido por el Grupo de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil. Otro ejemplo de expolio en España de material bibliográfico fue el del argentino César Ovidio Gómez Rivero que cortó mapas de volumenes de la mismisima Biblioteca Nacional.













fenicia dijo
Muy interesante. Yo conocí a un maestro que no robaba,pero le dió por comprar libros,monedas y sellos,de forma que ya no cabian en su casa y hubo de alquilar una para meter todo eso,en cajas que ni abria.El disfrutaba asi,atesorando y ya no era comprar para leer sino para ir apilando,apilando y murió joven y esa es la herencia que dejó,monedas romanas,sellos algunos únicos,legajos y manuscritos antiquisimos,libros verdaderas joyas.Y no vendia,su afán era guardar,guardar,amontonar todo eso.Sus herederos son los que han sacado beneficio aunque les hubiera hecho mas ilusión pillar dinero que ir vendiendo eso,tasando...
Al final le dio por los cuadros y empezó a coleccionar,pero inba por seis o siete(caros) cuando falleció,muy jóven,con mi edad.
Saludos,abrazos.
Feni
11 Julio 2012 | 12:31 PM